Fórmulas de precio en la contratación pública: qué tipos existen

Analizamos las fórmulas de precio en la contratación pública y los criterios de valoración de ofertas económicas: proporcional, umbral, por tramos y sus riesgos.

Share
Fórmulas de precio en la contratación pública: qué tipos existen
Photo by Bozhin Karaivanov / Unsplash

Analizamos las fórmulas de precio en la contratación pública y los criterios de valoración de ofertas económicas: proporcional, umbral, por tramos y sus riesgos.


Fórmulas de precio en la contratación pública: qué tipos existen

Uno de los puntos que más recursos y reclamaciones genera en cualquier licitación es la manera de puntuar el precio. La elección de las fórmulas de precio en la contratación pública no es un tecnicismo menor: determina quién gana el contrato y, mal diseñada, puede vaciar de sentido la ponderación asignada al criterio económico. Conviene entender qué opciones ofrece la normativa y qué consecuencias prácticas tiene cada una.

¿Por qué importa tanto la fórmula del precio?

La Ley 9/2017, de Contratos del Sector Público (LCSP), obliga en su artículo 145 a valorar la mejor relación calidad-precio. Cuando el pliego atribuye, por ejemplo, 40 puntos al precio, lo verdaderamente relevante no es esa cifra, sino cómo se reparten esos 40 puntos entre las ofertas. Una fórmula puede hacer que una rebaja del 10 % apenas distinga a los licitadores, o que una diferencia mínima decida la adjudicación. Por eso los criterios de valoración de ofertas económicas deben elegirse con criterio técnico y motivarse en el expediente, tal como recuerdan de forma reiterada los tribunales administrativos de contratación (TACRC y TACPA).

Fórmula proporcional pura

Es la más intuitiva: la baja mayor recibe la puntuación máxima y el resto se puntúa en proporción. Su ventaja es la transparencia; su inconveniente, que reparte muy pocos puntos cuando las bajas están agrupadas, salvo que se tome como referencia el presupuesto de licitación. Existen dos variantes habituales:

  • Proporción a la baja máxima: premia agresivamente al más barato y penaliza al resto.
  • Proporción al presupuesto base: suaviza las diferencias, pero puede dejar casi sin efecto el criterio precio cuando las ofertas se concentran.

Fórmulas que atribuyen menos valor a las bajas elevadas

Un grupo de fórmulas cada vez más habitual es el de las llamadas fórmulas cóncavas o de rendimientos decrecientes: reparten muchos puntos en las primeras rebajas y cada vez menos a medida que la baja crece. Es decir, pasar de una baja del 2 % al 6 % otorga bastantes puntos, pero pasar del 20 % al 24 % apenas suma nada. Su lógica es doble: recompensar el ahorro razonable y, al mismo tiempo, desincentivar bajas desproporcionadas que comprometan la ejecución.

Encajan aquí varios modelos que en la práctica producen ese efecto: